¡Hay que cuidar el corazón!

14.03.2018

En Costa Rica parece no haber suficiente conciencia sobre la importancia de cuidar el corazón, y la enorme incidencia que este órgano tiene en la salud de las personas (y la muerte de muchas).

Se trata de la primera causa de mortalidad en el país, por encima del cáncer, los accidentes de tránsito o cualquier otra. Esto significa que vigilar el corazón debería tener la más alta prioridad a la hora de hablar de salud preventiva.

El primer paso es acudir a un especialista que haga una valoración general. El médico le va a preguntar algunos detalles que resultan fundamentales para conocer al paciente:

  • Edad
  • Enfermedades que padece o ha padecido
  • Ocupación
  • Si usa drogas
  • Posibles alergias
  • Cirugías
  • Si ha sentido dolor de pecho, mareos o desmayos

El doctor le revisará corazón, pulmones, pulsaciones y va a generar un plan dependiendo de las características y los objetivos del paciente. Por ejemplo, si es un deportista, o un adulto mayor, o alguien que se recupera de una enfermedad, recibirán diferentes opciones de tratamiento en cuanto a ejercicio y dieta.

Además de esa valoración inicial, existen diferentes exámenes para saber si el órgano que bombea la sangre está funcionando bien:

  • Electrocardiograma. Es una prueba general, que se hace de primero. Mide la electricidad que pasa por el corazón, mediante una rápida revisión que tarda unos diez segundos. Es una medida indirecta del tamaño, las características y el ritmo que lleva al latir y bombear sangre.
  • Prueba de esfuerzo. Se le conectan unos electrodos al paciente, que lleva información hasta una computadora mientras hace ejercicio. Permite medir el ritmo de una manera más constante. Hay varios protocolos para hacer este examen, dependiendo del perfil (si es joven, deportista, enfermo, adulto mayor, etc.). La idea es que dé su máximo esfuerzo, para revisar presión, ritmo, circulación y condición física en general.
  • Ecocardiograma. Es un ultrasonido del corazón, que muestra la estructura, forma, tamaño, grosor, funcionamiento de válvulas y presión del sistema en general.

El Hospital Metropolitano realiza todos estos exámenes, como parte de su tarea de llevar especialidades médicas a la población costarricense a los precios más accesibles.

Los buenos hábitos que chinean al corazón

Alimentación. No se trata de hacer una dieta estricta, o de privarse de comer bien. La idea es hacer algunos ajustes que permitan al aparato circulatorio mantenerse lo más saludable posible. Algunas recomendaciones son:

  • Eliminar la comida chatarra, que en general utilizan grasas poco saludables
  • Eliminar comidas fritas, o demasiado saladas, dulces o condimentadas
  • Reducir la repostería
  • Hacer seis tiempos de comida: desayuno, almuerzo y cena, más dos meriendas en el día y una adicional en la noche si la persona se acuesta tarde
  • Consumir más vegetales, especialmente de los que no se puede hacer puré, como zapallo, chayote, brócoli o zanahoria
  • En las ensaladas, tener cuidado con el aderezo, porque puede terminar aportando un alto contenido de grasas. Lo mismo pasa cuando alguien hace un fresco natural, pero le pone mucho azúcar

Ejercicio. Lo recomendable son al menos 150 minutos de actividad cardiovascular por semana. Eso sí, cuando se trata de una persona sedentaria que va a empezar a retomar la actividad, es indispensable que primero haga una prueba de esfuerzo. Lo ideal es empezar despacio y aumentar progresivamente el ejercicio. Esos 150 minutos deben estar bien distribuidos en diferentes días (por ejemplo, cinco sesiones de media hora a lo largo de la semana).

Fumado: Es necesario eliminarlo del todo. El cigarro tiene una enorme incidencia en las enfermedades del corazón, además de muchas otras dolencias crónicas, incluyendo diferentes tipos de cáncer.

Estrés: Este factor tiene participación comprobada en los males del corazón (al igual que en otras enfermedades). Por ejemplo, tan solo basta un cuadro de estrés para que suba la presión. Es aconsejable que la persona aprenda técnicas de relajación que le permita afrontar los momentos más tensos sin generarle una carga negativa al organismo.

Recuerde: El corazón termina pagando los excesos que cometemos. Siempre es un buen momento para empezar a chinearlo y permitirle que nos dé una vida saludable.

Fuente:
Doctora Giselle Preinfalk Lavagni
Cardióloga del Hospital Metropolitano

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